¿A quién invito a mi boda?

¡Ya está! Os casáis y lo habéis anunciado con toda la gente que queréis, celebrando una cena, una fiesta, haciendo un save the date, publicándolo en vuestras redes sociales… y tras todo este subidón os preguntáis…¿A quien invito a mi boda?

Ahora toca el siguiente y temido paso: hacer la lista de invitados.

 

Quizá esta es una de las partes más difíciles de toda la boda ya que de pronto empiezas a recordar decenas de compromisos, amigos del colegio, antiguos compañeros de trabajo, amigos de tus padres y un sin fin de gente ¿Por qué invitas a la hermana de tu abuela y no invito a mi tío el que vive en Galicia?

 

Para evitaros discusiones y quebraderos de cabeza, os proponemos lo siguiente:

1. Decidir si queréis una boda pequeña o grande

Esto es sumamente importante, ya que establecer esto supondrá no solo el tope de invitados, si no una idea global del presupuesto que tenéis, el tipo de boda…

Lo mejor es que habléis sobre ello y valoréis los pros y contras de cada tipo de boda:

Las pequeñas son más cercanas y podréis tener un rato con cada invitado.

En las grandes no excluiréis a nadie y veréis a gente que no veis habitualmente.

Las pequeñas suponen cortar en algún punto y dejaréis a algunos fuera que quizá se molesten.

Las grandes pueden ser cansadas por que no tendréis apenas tiempo de hablar con todos los invitados…

Depende de vosotros.

Os recomendamos priorizar y llegar a un punto en común para evitar discusiones futuras.

2.El truco de los círculos para ver a quién invito y a quién no.

Cuando empezamos a hacer listas mentales de a quien o no invitar, a veces nos liamos por que se nos olvidan personas o no sabemos donde colocarlas o con que grupo estarán más cómodos el día de la boda.

Queremos que seáis ordenados, como si se tratase de organizar un armario y tuvieseis que separar prendas: calcetines, camisetas, pantalones…

Como poner a la tía Manuela en el concepto calcetín igual no queda muy mono, mejor hacerlo por círculos.

Además esto será más fácil porque indicará la proximidad que los invitados tienen con vosotros, y por tanto la importancia de su asistencia.

No es lo mismo que tu mejor amigo no pueda ir a la boda o que no vaya la tía segunda de tu prima a la que no ves desde que tenías 7 años, ¿verdad?

Haz círculos.

Imagina que divides a los invitados en círculos como si tirases una piedra al agua y ésta crease hondas.

Vosotros sois la piedra y los círculos que van a continuación son vuestros invitados y como de cercanos son según la relación que tengáis con ellos.

Vamos a empezar a crearlos:

El circulo más cercano a vosotros es vuestra familia: padres, hermanos, abuelos, tíos y primos (si vuestra familia es grande y está muy unida incluye a quien creas conveniente.)

Éstos no pueden faltar el día de vuestra boda (a no ser que por decisión propia y motivos personales no queráis incluir a alguien).

 

El siguiente círculo son vuestros amigos.

Esos que siempre están ahí y con los que has vivido lo mejor y peor de cada etapa de tu vida.

Los que sabes que cogerían mil aviones por verte y darte un abrazo si estás triste, los que te han visto en tu época de dudoso gusto por la ropa y que sacan fotos tuyas para avergonzarte con tu futuro marido o mujer.

Son esos que piensas: sí o sí los invito.

Puedes ampliar hasta esos a los que ves cuando puedes, o viven lejos, pero tienes especial cariño y te gustaría que estuvieran ahí sí o sí.

Esos que sabes que por mucho tiempo que pase, nada cambia entre vosotros.

También algunos “colegas” o amigos de fiesta si te apetece. No les confesarías quizá lo que a tus mejores amigos pero lo pasáis bien juntos y tenéis anécdotas divertidas de fiesta o similar.

¡Ojo! Cuidado con invitar a esa persona que es el alma de la fiesta por que se desmadra siempre.

Será estupendo salir con ella y vivir aventuras pero quizá su esencia salga a relucir en tu boda y no es un local donde nadie os conoce, es tu boda y a veces hay que tener sentido común y evitar males mayores.

Después incluiremos a los compañeros de trabajo que sean prácticamente amigos, pero cuidado, aquellos que realmente te apetezca.

Estamos dejando compromisos fuera de momento.

Y pensarás, y después, ¿a quién invito?

El próximo serán los amigos del colegio con los que mantengas contacto o de la universidad, máster, anteriores trabajos, etc.

 

El siguiente digamos que serán los compromisos obligatorios (la amiga de tu madre de toda la vida, el tío de Galicia…)

En este punto nosotros rompemos una lanza a favor de la intimidad, y si no estas a gusto, no los invites.

Recuerda que es vuestra boda y debéis estar rodeados de gente querida (¡y vuestras mascotas si es lo que queréis!)

Hay miles de momentos para ver a todas esas otras personas, y salvo que se monte un drama, daros el lujo de decir NO si no estáis nada convencidos.

 

 

¡Esperamos haberte ayudado!

 

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